El pasado sábado 16 y domingo 17 tuvo lugar el encuentro mensual de los seminaristas menores. A diferencia de otros, esta vez era un encuentro especial: celebraban el Día del Seminario.

La jornada empezó el sábado por la mañana. Después de reencontrarse los seminaristas y formadores, celebraron la eucaristía. Una celebración íntima y profunda acompañada del canto. Entre ellos aconteció un clima de oración y reflexión. Llegada la hora de la comida, todos compartieron la comida y seguidamente, como de costumbre, descansaron. Más tarde, después de la hora de estudio, llevaron a cabo una novedad: un taller de cocina. Adultos y jóvenes disfrutaron de un rato de entretenimiento y diversión. Con chocolate fundido y frutas elaboraron sus propios postres. Se ensuciaron mucho y por eso, todos fueron directos a ducharse. Limpios y duchados, tuvieron un momento de charla entre todos para revisar la vida personal y la de la familia. Acto seguido, cenaron y acabaron el día con el rezo de completas: una parada para reflexionar sobre ellos mismos, más todavía, en el tiempo de Cuaresma.

El domingo, bastante pronto, rezaron Laudes y después de merendar y prepararse fueron hacia la catedral. Allí tuvo lugar la misa presidida por el obispo con motivo del día del seminario.

Para acabar, hay que decir que en este encuentro entre todos repasaron el camino de vida y la vocación de cada uno de los seminaristas. Y entre risas y bromas, se lo pasaron muy bien!