El 27 de noviembre la Iglesia de Mallorca celebra la memoria del beato Ramón Llull. Por este motivo, el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, invitó la comunidad diocesana a vivir con fe y agradecimiento esta fiesta. Durante muchos siglos, y a pesar de las dificultades, el pueblo cristiano ha venerado y se ha encomendado al beato, teniéndolo como un modelo de vida cristiana. El obispo presidió una eucaristía en la Basílica de san Francisco, donde descansan los restos de Ramón Llull, acompañado de numerosos sacerdotes y fieles. La comunidad del Seminario Mayor también participó.

“De la mano del beato Ramon Llull, de su testimonio de fe, de su oración, hoy nos sentimos gozosos celebrando un año más su fiesta”, afirmó Mons. Sebastià al principio de la homilía, invitando a los presentes a dejar “resonar en nuestro corazón la invitación a la evangelización, como lo hizo el beato, con entusiasmo». Y apuntó también: “La figura de Ramón Llull es un don de Dios que debemos merecer con el esfuerzo constante de querer recorrer su mismo camino, haciendo de nuestra actividad una ofrenda a Dios con el trabajo cotidiano de las virtudes”.